Termas de Caracalla

Termas de Caracalla

Construidas a principios del siglo III, las Termas de Caracalla fueron uno de los mayores complejos termales del Imperio Romano, sólo superadas por las Termas de Diocleciano. Le ganan a estas últimas, en que son las mejor conservadas de las que han llegado hasta nuestra época.

Su construcción se extendió entre los años 212 y 217, fueron levantadas por orden del emperador Caracalla. En su inauguración se le puso el nombre de Termas Antoninas, ya que era el verdadero nombre del emperador, Marco Aurelio Severo Antonino Basiano.

Las Termas de Caracalla eran uno de los complejos más lujosos de la época, estaban decoradas con mármoles, mosaicos y obras de arte por cualquier rincón. El sistema tanto de obtención del agua, como el de desagüe y el encargado de calentarla, eran una maravilla de la ingeniería. Los grandes hornos del subterráneo no sólo calentaban el agua, también hacían lo propio con el suelo y las paredes.

Permanecieron en funcionamiento durante más de 300 años, siendo el punto de encuentro donde se iba hacer deporte, a bañarse y a socializar, incluso tenían biblioteca y un templo. Dejaron de usarse en el año 537, tras haber sido arrasadas en una incursión bárbara.

Termas de Caracalla. Foto de Patrick Denker
Termas de Caracalla. Foto de Patrick Denker.

Dentro de las termas había un circuito establecido, primero se llegaba a los vestíbulos, ubicados a ambos lados de la piscina central, de ahí a los vestuarios (apodyterium). El siguiente paso era el de practicar ejercicio físico en el gimnasio (palestra). Para eliminar las toxinas tras el ejercicio, entraban en la sauna (laconicum).

Lo siguiente era limpiarse la piel, para eso se introducían en una gran bañera central de 34 metros de diámetro con el agua muy caliente, éste era el momento de restregarse bien para eliminar todas la impurezas, esto lo hacía un esclavo que trajera el usuario o el personal de las termas. Una vez limpios había que ir pasando por piscinas de agua cada vez más frías, primero el tepidarium y luego el frigidarium. El último paso era relajarse en la enorme piscina al aire libre (natatio). Al terminar llegaba la hora de socializar, para eso había salones, una biblioteca o los enormes jardines que rodeaban el edificio.

En la actualidad se conserva la planta del edificio, las enormes columnas de 30 metros de alto permiten hacerse una idea de la majestuosidad del conjunto termal.

El horario de las Termas de Caracalla es el siguiente, de martes a domingo desde las nueve hasta una hora antes de la puesta de sol, en verano hasta las 19:15 horas y en invierno hasta las 16:30 o 17:00 horas, los lunes sólo abren hasta las 14:00 horas.

La entrada es conjunta con el Mausoleo de Cecilia Metela y la Villa de los Quintili, tiene una validez de 7 días, para los adultos cuesta 6€.

Se llega a las Termas de Caracalla desde la parada Circo Máximo, por donde pasa la línea B de metro o con los autobuses 118, 160 y 628.

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